No podía dejar de pensar en él. Simplemente no podía. Suspiró y dejó que la pluma que sostenía entre sus dedos, resbalase hasta caer en el papel que reposaba sobre el escritorio de trabajo, donde desde hacía tres horas trataba de concentrarse inútilmente en lo que tenía que hacer para antes de la salida. Pero no, su simple recuerdo y el aroma que le embargaba este, eran suficientes para mantenerlo cavilando, muy lejos de aquella papelería que urgía terminase pronto.
Se hizo hacia atrás, recargandose en la silla, haciedola tronar por el peso puesto sobre su respaldo, sin percatarse de que sus compañeros de trabajo lo miraban fijamente, con esa actitud que no correspondía a la que estaban acostumbrados desde hacía años.
-Estará enfermo?- preguntó Kain Fuery mirando con preocupación a su compañero de trabajo mientras Breda y Havoc negaban con la cabeza confusos
-No lo creo... parece mas meditabundo, será que todavía no se cree que le hayan subido el suelo- dijo Jean Havoc colocandose un nuevo cigarrillo entre los labios y encendiendolo para aspirar lentamente el aroma- es eso o ha ganado de nuevo una apuesta...- miró de reojo a Fuery- no has perdido de nuevo contra el cierto?
-Por supuesto que no, porque crees esas cosas!?- exclamó el joven mientras los demás reían- pero si creo que es extraño
-Es verdad- corroboró Breda mientars asentían y Roy Mustang bufaba
-Por favor, no pueden dejarlo en paz?- gruñó mirando a sus hombres por sobre el informe que leía- esta teniendo una buena racha y ustedes, tienen trabajo que hacer señores
-Si General!- exclamaron los hombres sin ver que Roy sonreía divertido, pensando en aquello que estaba haciendo enormemente feliz a Farman
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Vato Farman era un hombre recto y justo, que siempre mostraba pulcritud en todo, desde sus actos de lealtad hacia quienes consideraba dignos de su respeto, hasta su propia ropa, siempre planchada y sin arruga alguna... o al menos, hasta la llegada de él a su casa. Primero, le había recibido simplemente por hacer un buen acto y ayudar a alguien mas, pero a partir de entonces, su vida perfecta había dado un vuelco de 180 grados.
Su ropa ya no estaba planchada a la perfección, a veces había una que otra mancha rebelde en sus pantalones, sus zapatos ya no brillaban y de vez en cuando, el desvelo hacía presencia en su cuerpo; pero al mismo tiempo, la felicidad y la plenitud lo habían invadido como una enorme ola que hubiese arrasado con toda la soledad que sentía. Al fin, había encontrado una persona a la cual amar y que lo amaba de la misma forma, sin importar sus diferencias tan obvias a cualquiera que los viese.
Él era su mayor tesoro y lo que mas adoraba en todo el planeta, incluso por encima de el país por el que tanto había dado y nunca en su vida, cambiaría lo mas mínimo por tan solo, tenerlo a su lado para siempre.
-Ha sido un día duro de trabajo?- un chico rubio y de hermosos ojos dorados lo aguardaba a las afueras de la oficina de Central, sosteniendo descuidadamente un enorme abrigo café, un abrigo que seguramente el chico había intentado planchar para él con nulos resultados... como no amarlo?
-En absoluto- aseguró el hombre sonriendole con ternura mientras tomaba el abrigo y se lo colocaba, antes de tomar la mano del chico a su lado, quien se ruborizo fuertemente, sintiendose como un niño pequeño a quien un adulto lo toma para que no se pierda rumbo a casa
-No te arrepientes?- preguntó de pronto el rubio sin mirarlo a los ojos- no te arrepientes de estar conmigo?
Farman sabía a que se refería. Desde su llegada, toda su vida había cambiado, al grado que era dificil de reconocer que alguna vez, él hubiese vivido en la casa que compartían ahora; suspirando, estiro un poco al chico a su lado hasta que quedo pegado a él y lo abrazo por los hombros, llevandolo junto a él.
-Jamás me arrepentiría de amarte, Edward...
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Fragmento del fanfic "Love is a Battlefield" de Fullmetal Alchemist en slasheaven por Ashley Ketchum1 osease mua ^^**
Down Under--- Men at Work
Viajando en una combie achicharrada
En un sendero Hippie, completamente lleno de zombies
Conocí a una mujer extraña, me puso nervioso
Me alojó y me dio de desayunar
Y dijo,
“¿Vienes de la tierra de Australia?
Donde las mujeres resplandecen y los hombres saquean
¿No puedes escuchar, no puedes escuchar el trueno?
Será mejor que corras, es mejor que te refugies”
Comprando pan a un hombre en Bruselas
Medía seis pies de alto y lleno de músculos
Yo dije: “¿Hablas en mi idioma?”
El solo sonrió y me dio un sándwich vegetariano
Y dijo,
“Yo vengo de la tierra de Australia
Donde la cerveza fluye y los hombres hablan entre dientes
¿No puedes escuchar, no puedes escuchar el trueno?
Será mejor que corras, es mejor que te refugies”
Acostado en una guarida en Bombay
Con una quijada floja y sin mucho que decir
Le dije al hombre: “¿Estas tratando tentarme?
Porque yo vengo de la tierra de la abundancia”
Y dijo
“¡Oh!, ¿Vienes de la tierra de Australia?
¿Donde las mujeres brillan y los hombres saquean?
¿No puedes escuchar, no puedes escuchar el trueno?
Será mejor que corras, es mejor que te refugies”
Dulces Flamazos ^^
H.C.V.


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