jueves 5 de febrero de 2009

Everlasting



Sus dedos rozaron la ventana humeda y fria durante algunos segundos, antes de dejarla caer con suavidad hasta su regazo, donde descansó sobre sus piernas ya adormecidas por el tiempo; sus ojos ya no brillaban de juventud y energía como antaño, pero la esperanza, aquel sentimiento que le permitía levantar la mirada todas las mañanas, aún permanecía ahí, aferrandose a los últimos sueños e ilusiones del chico.

Este parecía esperar eternamente, sin hacer sonido alguno, como cada noche, tratando de imaginarse como sería su regreso; era claro que no iba a volver, pero para él, el tan solo pensar en la posibilidad, por más mínima que fuese, era un peldaño del cual tomarse y no dejarse ir completamente. Suspiró pesadamente antes de escuchar el sonido de la cerámica rota, ese tronido constante de cada día de lluvia, en que tenían que permanecer resguardados tras las puertas.

-Dejad eso de una vez!- exclamó con una voz bastante dulce para su aspecto de adulto; sus ojos ya presentaban algunas señales de la edad por medio de pequeñas arrugas en el borde de los ojos, señal del dolor que cargaban, su salud se había deteriorado bastante al grado de que un pequeño aparatito, ahora medía los latidos de su corazón, asegurandose de que este trabajase como debía. Pero su voz, esa nunca varió en lo más mínimo... aún esta tenía la delicadeza y la gracia de cuando tenía 16 años; el joven de rasgos orientales ladeó la cabeza al escuchar los ruidos provenientes del cálido salón, imaginandose a los chicos ya grandes que, por puro divertimento se habían puesto otro de los jarrones de la abuela.

Sonrió levemente y negó con la cabeza, antes de posar las manos en las ruedas de la silla donde se encontraba sentado y como si se hubiese quemado, las retiro; el recuerdo de como había llegado a ese estado, pareció golpearlo repentinamente, haciendole perder el sentido de la realidad por algunos segundos. Se apartó las lagrimas velozmente con una mano, antes de volver a ponerse en marcha, para llegar a la parte alta del corredor que tenía de vista el salón. Tres jovenes se encontraban ahi, enfrente de la chimenea, riendo y recogiendo los destrozos ocasionados, mientras las risas de un niño, lo hicieron voltear hacia arriba donde en efecto, un pequeño chiquillo de no mas de 5 años, se mecía en la telaraña de cristal.

-Por Nataku... Como demonios llegaste hasta ahi!!??- exclamó poniendose una mano en el pecho antes de ver molesto hacia abajo- alguien quiere explicarme quien demonios dejó a vuestro hermano treparse ahi??

-Mi culpa, lo siento- dijo una chica de mirada fina, como la de su abuelo y cabello negro y largo como el de él mismo; esta se puso de pie y se paro debajo del candelabro- anda, dejate caer de una vez o mamá te matara

El pequeño ante la mirada severa de su progenitor, se dejó caer en los brazos de la chica que lo atrapó abajo riendo.

-No se que habré hecho en mis vidas pasadas para habermela hecho con unos hijos como ustedes- dijo frunciendo el cejo el adulto de hermosos ojos verdes, mientras la silla de ruedas bajaba lentamente por las escaleras adaptadas para su uso por este- pero... volvería a repetirlo si eso significa tenerlos aqui- sonrió divertido ante la mirada de los chicos que comenzaron a reir

Tal vez su corazón se había muerto en parte. Tal vez, cada noche tendría que luchar contra el frio y el dolor de su ausencia. Pero el solo tenerlos ahi, a los cuatro, era suficiente motivo para mantenerse vivo y luchar por su existencia hasta el final.


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Everlasting----- BoA

La nieve restante en los árboles
Desapareció al pasar el rayo de luz.
Aun lleno de orgullo o deprimido,
no puedo yo detener las estaciones.

Tan normal como los ruegos rosados,
o frases simples como “Nos vemos” o “Adios”.
Como puedes olvidar estos gestos?
Acaso el destino nos separo?

Es acaso este adios el principio de mi andar?,
Si es asi yo sonreire para alegrar tu partir.
Aun habiendonos visto y caminado juntos
todos estos momentos no se olvidaran jamas.

Yo nunca, jamás te olvidaré,
aun cuando tu te alejes de mi.
Las puertas que yo cruzaré,
Nunca nos separaran
junto a ti siempre estaré.

Debo olvidarte aun forzándome
o no podré continuar con mi propio andar.
Mientras el tren se aleja más del anden
pequeño te vuelves tu.

Cuando dolido estaba, por todos mis problemas,
me dijiste “estará bien, por favor no llores mas”.
Lograré mas fuerte ser, y asi no sentirme mal
Pero debes prometer nuestros sueños realizar.

Mis lagrimas lentamente caen
desde mi pobre roto corazon
Pero aun asi yo seguiré.
Lo siento por tu bien estar,
hasta otra vez será.

Eterno Eres...

Es acaso este adios el principio de mi andar?,
Si es asi yo sonreire para alegrar tu partir.
Aun habiendonos visto y caminado juntos
todos estos momentos no se olvidaran jamas.

Yo nunca, jamás te olvidaré,
aun cuando tu te alejes de mi.
Las puertas que yo cruzaré,
Nunca nos separaran
junto a ti siempre estaré.

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Felices Flamas

H.C.V.